Creo que e hablado de varias partes de mi cuerpo y una de las zonas que me faltaba era aquella pequeña, famosa y escondida próstata no voy a hablar de anatomía ni fisiología así que a googlear al que le interese más detalles, bueno allí esta, ya saben como se llega a ella por nuestro delicado y muy macho "ano" y digo esto por el tremendo estigma que cae sobre nosotros si hablamos si quiera de esa zona como fuente de placer para nosotros, no faltara el que lee mi blog por primera vez que piense "un maricón más oculto" y ojo quizá no solo de parte de los hombres si no también de parte de mujeres, prejuicios hay por todos lados.
Masturbándome por aquellos años locos de la adolescencia en más de una oportunidad introduje uno o dos dedos en mi ano buscando placer sin saber aquello de la próstata, reconozco que obtuve placer pero nunca perfeccione dicha técnica por lo que la deje de lado por mucho tiempo, luego con la llegada de internet y mil cosas que pasaban en mi vida comencé a leer algunos artículos sobre el famoso punto g del hombre y que paso, curioso estaba en la próstata de allí me imagino que pasa a llamarse punto P, no falto el que dijo con razón tanto gay, bueno si ellos disfrutan de su sexualidad por algo será y motivo tienen.
En más de alguna entrada manifesté mi curiosidad o deseo claro de estar con una chica que me estimule por allí ya sea sobre el ano y por que no dentro de el buscando la próstata, lo e pedido pero quizá no e sido tan directo por el mismo estigma que tiene ya que pueden pensar que soy homo, con el tiempo e logrado que me estimulen el perineo y directamente en el ano pero igual quedo con ganas de más, así que no quedo otra que la auto estimulación.
Tuve que retomar aquellas antiguas caricias de adolescente, el momento ideal es la ducha por el aseo que necesita cualquier caricia allí, iniciada una masturbación normal, con el cuerpo mojado, mientras el agua recorre mi cuerpo mis dedos de mi mano libre recorren mi entrepierna buscando mi ano, allí lo encuentran apretado, sensible a las primeras caricias, me gusta, mi erección no pierde fuerza, lentamente uno de mis dedos ubica bien la entrada, y ayudado por el jabón se introduce lentamente, la resistencia se siente pero relajando cede a su paso, se siente el anillo del esfinter, dos, tres centímetros dentro y algo más, me coloco en cuclillas mis piernas se separan y mi ano queda más expuesto, mi dedo entra con mayor facilidad, y me concentro en encontrar mi próstata, pasan unos segundos y creo encontrarla según la descripción que leí, y si en efecto se siente una "cosquillita" especial, vuelvo a rosar y a masajearla, siento como si el flujo de aquel líquido pre seminal aumentara por mi miembro y este como que saltara sin control al rosarla, mi excitación es tal que mi orgasmo no tarda en llegar aquella primera vez fue genial pero quería más.
No tardo en pasar el tiempo y el momento de quedar solo en casa por una noche, era mi oportunidad de algo más, busque los juguetes de mi esposa y dije a ver que tal, una larga ducha y más aún con una buena limpieza anal enema incluido dije todo listo, un consolador y vibrador serían mi compañía aquella noche, incluido lubricante por supuesto, me recosté en mi cama sobre una toalla, y comencé primero con mis dedos a estimular mi ano, directamente sin erección ni nada previo, así de lado, con bastante lubricante no tarde en relajarme y dejar que mis dedos ingresaran y me estimularan, los primeros roces en mi próstata se sintieron ricos, luego fue el turno del consolador debe tener unos 15 centímetros sin sumarle las bolas y el sopapo que trae, me sorprendió que en minutos no tenia problema para introducirlo por completo, el placer era especial pero no una cosa que me hiciera acabar de una, jugué con el por largos minutos tratando de estimular mi próstata pero no lograba mayores resultados el placer se mantenía en cierto nivel pero nada especial, luego fue el turno del pequeño vibrador que igual debe medir lo mismo, le puse un preservativo sabiendo que no era para aquella zona, lo encendí y lo puse en la vibración constante y fuerte, nuevamente lo introduje sin problemas lo apunte en dirección a mi próstata, la vibración para ser francos se sentía bastante agradable, mi miembro se mantenía turgente pero nunca erecto 100%, aquí el vibrador dio en el clavo, esta vez si la sensación fue potente, inmediatamente por mi miembro salio un chorro de aquel líquido preseminal fue como una eyaculación sin serlo, jaja, aquí comencé a estimular mi sexo mi erección no tardo en llegar y mientras aún el vibrador estaba en mi ano mi orgasmo llego intenso y con una eyaculación muy abundante como pocas veces sentí.
Volví a repetir la experiencia aveces solo con el consolador otras con el vibrador, han sido buenas experiencias pero siempre queda ese gusto a más, en el sentido que me gustaría compartirlo con alguna chica que no tenga el prejuicio, ahora obviamente e pensado y si fuera con un hombre, sin ser homo hasta yo me enjuicio pensando y si me vuelvo homo, sin duda estoy en una edad en que la experimentación es más potente, en resumen el punto g masculino existe es placentero llegar a aquel lugar y estimularlo, llegar a el puede ser algo incomodo pero si uno se relaja igual lo disfruta, quizá la próxima vez cuando este con mi pareja jugando con sus juguetes le proponga y por que no me lo metes a mi?, ya quiero ver su cara, quizá compre aquellos juguetitos especialmente ideados para estimularla...la curiosidad nunca termina.