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miércoles, 2 de enero de 2019

Ceci 4


Yo creo que ambos teníamos un tremendo drama en la cabeza y en el cuerpo, ella dormitaba a mi lado por lo que me cuestione aquello, mire el reloj y apenas marcaban las 10 de la noche, la cubrí con una manta mientras yo me sentaba en la cama buscando mi ropa, pero ella levanto la cabeza y pregunto -¿Ya te vas?- ¿Quieres que me quede?-respondí, -Si- respondió y volvió a su posición original, me coloque mi polera y me recosté a su lado y acaricie su espalda por largo tiempo.

De pronto se incorporo y me miro a los ojos, se tomo la cabeza con ambas manos diciendo ¿Qué vamos a hacer?, la mire con cara de pena, angustia no sé, yo solo quería tirar con ella, si lo podíamos repetir sin enredarnos sentimentalmente mucho mejor, pero pensé que si argumentaba aquello iba a perder pan y pedazo, -lo que tu quieras- dije, y en parte era verdad ella tenía todo el poder, yo era un simple peón a sus servicios, -eres muy atractiva y me gustas mucho- dije intentando arreglar algo que pensé estaba mal, -tu igual me gustas- respondía mi frase acariciando mi brazo que abrazaba su cintura.

-Primero, esto no lo tiene que saber nadie- me miro profundamente a los ojos, -por supuesto que nadie- besé su hombro como señal de juramento, ella busco mi boca y nos besamos apasionadamente, me acomodé a su lado boca a boca para seguir con aquel beso, mientras mis manos acariciaban su culo, y una de mis manos sus labios allí abajo, mi erección enorme ya necesitaba una caricia tomé su mano y la llevé allí, -apretame- le susurré, y así lo hizo, me apretó con fuerza primero la base luego en el centro y finalmente la punta de mi miembro, que a esas alturas solo quería dos cosas, o que me la comiera con su boca o que se la metiera por donde ella quisiera, nuevamente busque un preservativo, pero lo dejé en mi mano, puse mi sexo entre sus piernas y comencé a frotarlo contra sus labios sin la intención de meterla, solo de acariciar y estimular su clítoris, como gemía despacito eso más me mataba.


Me salí de allí y comencé a bajar primero besando sus pechos pequeños y sus oscuros pezones y así mas y mas abajo, ella entendió a donde iba y así como yo bajaba ella subía lo que le daba la cama, fuimos girando hasta que quedamos en un perfecto 69, ella sobre mi, una delicia nuevamente acariciar su culo separar sus cachetes y ver su bello ano, mi lengua se perdía entre sus labios en búsqueda de su pequeño botón dorado, ella jugaba delicadamente y aveces con fuerza con mi sexo que no perdía fuerza, llego un momento que ella se levanto como sentándose en mi cara, yo feliz con aquello , podía escuchar sus gemidos y susurros que no lograba entender, de un pequeño salto quedo de pie al lado de la cama y se volvió a colocar sobre mi ahora sexo contra sexo, le mostré el preservativo y me dio unos segundos para colocarlo, ya enfundado ella se volvió a ganar sobre mi y se la metió toda dentro que placer, que calor de ese cuerpo, la agarre de la cola y la hice caer sobre mi pecho, -que culo mas rico tienes- le susurre al oído, y fue como abrir una puerta a su fantasía, -dime más- dijo mirándome a los ojos de golpe mientras parecía que me apretaba con su concha.

Continuará...







jueves, 6 de diciembre de 2018

Ceci - 3



Allí en un silencio atronador los dos comenzamos a desnudarnos, no había forma de detener aquello que se inicio, sus besos eran una delicia, ahora sin alcohol todo sabia mejor y se sentía mejor, mis manos acariciaban esa cola tan deseada por mucho y no tardamos en caer en su cama, pequeña cama, sin frenos aún se levanto a apagar la luz de arriba quedamos a media luz gracias a una pequeña lampara de velador que en minutos igual sería amagada.

Yo andaba con pantuflas a ese nivel de confianza, así que allí fueron a parar bajo su cama ella de un salto quedo sobre mi y otra vez a besarnos, -ahora si- me susurro entre besos y si tenia razón el ambiente se torno así a oscuras mucho mejor la tenue luz que lograba entrar desde afuera creaba una atmósfera sensual, podía distinguir su cara y otros detalles a medida que mi vista se acostumbraba a la oscuridad, por momentos incluso se escuchaba pasar gente por la calle, y si era temprano quizá recién pasada las 21, seguí con mis besos y acariciando su espalda bajo su suéter y polera, esa piel tan suave, nuestras piernas entrecruzadas, por momentos sentía como su pubis se incrustaba en mis muslos, mi erección que decir era plena.

De alguna forma la quite de encima de mi y la deje a un lado, ella extendió los brazos y me abrazo arrastrándome a su lado, nuestras piernas se entrecruzaron mi erección acariciaba sus caderas, mis manos jugaban con su pelo una y la otra corría de su rodilla a su busto que era pequeño logrando sentir sus pezones duros y tersos, lentamente fuimos quedando desnudos, el calor de una pequeña estufa a gas era suficiente para mantener muy bien temperado el cuarto, su ágil mano llego a mi miembro bajo mis pantalones y ropa interior, lo tomaba con su manito como midiendo la circunferencia, deje que fuera a su ritmo sin apurar nada, mis manos ya hace rato acariciaban esa cola de oro, mis dedos también degustaban la tibia humedad de su sexo, -mmm que grande- murmuraba, sin soltar mi miembro, típica pregunta que uno hace -¿te gusta?-- Siii- mordiendose los labios, luego de un beso apasionado.

La acomode de espaldas con sus piernas abiertas ya sin ropa, mi mano hacia largas caricias por sus muslos apenas rozando sus labios sintiendo sus bellos, para pasar a la otra pierna y así largo rato mientras mi lengua jugaba con la suya o bien saltaba a uno  u otro pezón apretando, chupando y lamiéndolos, luego sin pensarlo dos veces hice que me chupara los dedos de la mano que jugaba allí abajo para volver allí y jugar ahora si con su sexo, casi no fue necesario mojar sus dedos, estaba húmeda incluso imagine un pequeño hilo de sus fluidos llegando a las sabanas, busque su clítoris y jugué con el por largo rato, metí y saque mis dedos a placer, como lo disfrutaba, creo y luego ella me lo dijo logro un orgasmo así, intenso único.

La observe en la penumbra como ella arreglando su pelo y muy pícaramente me pregunta -¿tienes condones?- -Si en mi cuarto- fue mi respuesta, de un salto bajó de la cama partí desnudo, cruce a mi puerta con llave en mano, encontré y regrese con un par de ellos, sorpresa grande fue la mía al regresar encontrarla desnuda sobre la cama masturbándose con sus dedos, yo de pie al lado de la cama agarre mi miembro y la acompañe en silencio observándolo todo, en mi mente me preguntaba si aquello era todo real, como ella que se veía una chica tan compuesta, me pidió que me acercara y su boca se apoderó de mi miembro que firme era devorado por su ardiente boca, gemía suavecito, sin soltarme, pronto me soltó y se acomodó en la cama en cuatro esa vista hasta hoy día me persigue, era una delicia contemplar esa conjunto, cintura cadera y glúteos perfectos todo incluso su ano era hermoso, -¡pontelo!- me ordeno, tome uno de los condones y me lo puse lentamente tenía que controlar mis ansias si no, sería un fracaso rotundo.

-Tengo que hacer esto-  dije, me arrodille detrás de ella y le di sexo oral, ella soltó un gemido y una risa muy pícara, mi lengua pasaba por su sexo y se extendía sobre su ano y se desviaba por sus glúteos en una larga lamida, pero no podía evitar lo inevitable, me puse de pie, la altura y alineación era perfecta me tome de sus caderas y sin usar las manos puse mi sexo en la entrada del suyo y lentamente comencé a penetrar, fue ella que movió sus caderas e hizo que le entrará todo de golpe, cosa más rica, me quede quieto y fue ella que se movía, sus caderas suaves y generosas las agarre con fuerza y comencé a embestir a mi ritmo lento pero firme y profundo, acelere un poco pero tuve que frenar las ganas locas por acabar comenzaron a subir por mis piernas, mi corazón estaba a full, ella con la cabeza hundida entre las frazadas sólo gemía despacito, respire profundo un par de veces salí de su sexo para tomar aire quizá buscar otra pose pero ella seguía allí -dale métela toda- me exigía, -montame- le sugerí, y se acomodó a un lado dándome espacio para acostarme en la cama, pensando que así las ganas se tardarían en llegar, se acomodó sobre mi y fue una delicia tomar su cintura y sus caderas así se acomodo  no hubo ni necesidad de usar sus manos para acomodar nada entro solito,  y  así fue, creo que todos tenemos una pose que nos permite aguantar mucho más, acaricie su cuerpo bese sus pequeños pezones, mientras ella se movía poseída sobre mi pude adivinar pronto un nuevo orgasmo pude sentir como la base de mi sexo se mojaba, mis bolas y más, se recostó sobre mi, la tome de los hombros y comencé a moverme yo con fuerza entrando y saliendo de su cuerpo hasta que no pude más y acabe con todo...que cosa más deliciosa mi sexo latía dentro de ella y allí me quede hasta que sentí como mi erección se desvanecía.


A mi lado quedo agotada al igual que yo, descansamos, en mi cabeza pensaba -¿y ahora qué?- me quede a su lado acariciando su espalda, besando su hombro...sin saber que...

Continuará...

viernes, 30 de noviembre de 2018

Cecilia 2

STYLISH DADDY

El sabor, calidez, suavidad de ese beso aún lo recuerdo, como pocos, y allí estábamos a un paso de todo o nada, la abrace de la cintura acercando sus caderas a las mías logrando que sintiera en algo mi erección total bajo el pantalón. Mi mente en aquellos segundos era un torbellino, una autopista con miles de carriles y salidas y entradas a ella, que hacer...?

La más básicas de mis ideas era dejarme llevar y ver hasta donde ella me dejaba ir, obvio me la quería comer toda, pero en mi interior algo me decía que estaba mal, por un lado su pololo me miraba desde la puerta y mi pareja que igual estaba lejos, me miraba desde mi cuarto, pero a la vez algo me decía, "¿y quién lo va a saber?".

Dí un paso atrás para ver su reacción, sin soltar mi boca me siguió, me apoye en la puerta y levante algo mis caderas para que mi erección fuera aún más notoria, sentí como se apoyaba en ella con toda confianza, mis manos aún recorrían su espalda llegando al limite que me daba la pretina de su pantalón, llegue a pensar entre tanta cosa que quizá ella piense que soy fome y solo daré besitos y abrazos, no me resistí y le agarre ese culo enorme y tan deseado, recién allí soltó mi boca para tomar aire, gimió despacito, rico, luego apoyo su frente en mis labios y la bese, esa era mi señal para mi retirada mis manos volvieron a su cintura, me miro a los ojos en la penumbra, miro mis labios, dijo mi nombre y volvió a mirar a mis ojos..."no podemos", -si se- dije lamentándome hacia mi interior era lo mejor ambos lo sabíamos, dio un paso atas entrecruzando sus brazos bajos sus pequeños pechos, se veía hermosa sexy, quizá era la luz, me despedí con un beso en sus labios, fue un beso de cariño, mas que de deseo, luego pensé, abrí la puerta y di un paso para quedar con llave en mano abriendo mi puerta, ella cerro tras de mi, y me miro por la ventanita de esa puerta corriendo la cortina, entre sin encender la luz, me senté en mi cama, me quite los zapatos, y me mire las manos, suspirando y conforme al menos de haber acariciado tan deseable trasero...si así de bajo y deprimente.

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Salí de mi cuarto a lavarme los dientes, aun pude ver luz en su cuarto, no me amargue la vida y me dí animo, regrese y rápido me acosté, intentando dormir pero se repetía aquella escena en mi mente una y otra vez, mi erección se hacia presente y luego cuando me iba en la profunda de pensar se relajaba, no podía creer lo cerca de todo que estuve, estaba en eso  cuando siento un leve golpecito en mi puerta, era ella, le abrí y me volví a meter en la cama, ella se sentó en ella y me pidió disculpas, , la dejé hablar, era obvio que siempre tuvimos química desde que yo llegue allí lo de hoy, pocas veces una mujer me ha pedido disculpas, cuando en este caso pensaba yo debía ser quien las estuviera pidiendo, tome su mano e hice lo que pensé correspondía, le pedí las disculpas y que no se volvería a repetir, ella sonreía como sintiéndose aliviada, se acerco y beso mi frente...yo solté su mano.

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A la mañana siguiente sonreímos cuando nos topamos en el pasillo, era domingo, ella no recibió visitas yo tampoco entre estudio y siesta paso el día, a la tarde salí a trotar, la ducha estuvo exquisita, de regreso de compras para comer algo, Ceci se asomo por su puerta y me invito a cenar con ella, nuevamente fue una gran velada, reímos, hablamos casi de todo, nadie ni de broma toco como tema lo pasado la noche anterior, a todo esto ella lucia hermosa a pesar de que la ropa era de lo mas casual posible, al igual que la mia nada de glamour, no me quería ir de allí, la mire por largo rato mientras me hablaba, sus labios, sus ojos, el sabor de su boca venia a mi lengua...

Sabes...dije al fin interrumpiendo su discurso, -me encanto besarte ayer- se sonrojo algo pero no dejo de mirarme, -besas muy bien, independiente de lo errado que fue-, -quisiera equivocarme mil veces así-, soltó una gran carcajada, y se puso  de pie alejándose de mi, me levante para irme, agradecí la cena, le di la espalda para acomodar la silla, al volver a buscarla con mi vista estaba pegada a mi lado mirándome hacia arriba, -también me encantaron tus besos- y sin decir nada más volvimos a besarnos a comernos, lengua con lengua, cuerpo contra cuerpo, a la mierda las disculpas de ayer...

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Esta vez mis manos no sabían de fronteras ni limites, recorrieron ese apretado cuerpo por completo...

Continuará...






lunes, 19 de noviembre de 2018

Cecilia.-


Cecilia y yo fuimos dos años compañeros de pensión, mientras estudiábamos en la U, yo vivía justo frente a su pieza, nuestras puertas coincidían frente a frente, incluso fue ella quien me dio el dato para irme a vivir allí, siempre sentí que ella era una chica muy sería que estaba allí para aprender más que para pasarlo bien, nunca la vi en una fiesta o cosas así, la conocí cuando un año me tope  con ella  en clases de un ramo que ella lo hacía por segunda vez, pasaba desapercibida, tenía novio que lo veía sólo los fines de semana un tipo para decir verdad bien quitado de bulla y que a simple vista uno pensaba que no era para ella, pero en fin el amor tiene sus reglas que aveces no entendemos.

Dos atributos físicos tenía Cecilia que me encantaban uno era su cabello era medianamente largo y a la vez ondulado le daba un toque exótico y siempre me ha gustado y llamado la atención aquellas mujeres que así lo tienen y lo otro que me encantaba de ella era su cola de verdad echa a mano y lejos pero lejos una de las mejores colas de la U, especialmente cuando lucía unos jeans ajustadisimos, recién allí muchos se dieron cuenta de ella y por supuesto yo, era un imán para la mirada, yo que prácticamente viví con ella siempre la respeté, nunca fui desubicado en mirarla tan evidentemente pero era inevitable no mirarle el culo cuando se daba la posibilidad, la conocí en pijama, buzo, jeans, falda y siempre fui un caballero, estudiábamos juntos, compartíamos materia y apuntes, quizá eso mismo jugo en mi favor y me gane su confianza (la verdad es que siempre me pasa con muchas mujeres). De cara eso sí no era muy agraciada, no era de las más lindas de rostro y para que vamos a mentir no importaba mucho.

Recuerdo que llegue a aquella pensión a días de iniciar el otoño y pronto llegó el frío, me llamo mucho la atención su atención a mi persona por parte de ella, siempre demostró preocupación me prestó una estufa para calefaccionar mi pieza, si le sobraba algo para comer me convidaba así poco a poco nos fuimos dando confianza y amistad, al poco tiempo me cambié de pieza a una muy pequeña que estaba frente a su cuarto, la cual era pequeñísima pero acogedora tenia allí mi cama, una mesa escritorio, un velador, y otro mueble donde guardaba casi de todo y el espacio donde estaba la pequeña alfombra donde me vestía y desvestía, quizá allí nació mi gusto por el movimiento "minimalista".

Ella conocía de mis andanzas y se reía de ellas, un día le pregunte por que no salíamos a bailar en una de tantas fiestas organizadas en la U, negandose obviamente por el compromiso que sostenía con su novio, hasta que una vez coincidimos en una de aniversario donde la mayoría asiste, yo me fui con mi grupo y ella me confirmo que iría con sus amigas, (quizá para no despertar sospechas de las malas lenguas que nunca faltan), por esas cosas de la vida nos encontramos en el gimnasio y fue una total felicidad, que les puedo decir lucia hermosa sus jeans claros lucían perfectos una poletira de tirantes y unos lindos zapatos completaban el cuadro, bella, se me acerco me abrazo y nos pusimos a bailar, de allí nadie nos separo, claro no faltaron los envidiosos y envidiosas que nos miraban más de lo normal, aquí la novedad era ella y su hermosa cola que lucía, nos tomamos unos tragos y se ánimo el asunto, por unos minutos tuve que ir al baño y al regresar la vi de lejos hablando con sus amigas, me quede oculto observando, pasaron minutos y note que buscaba con su mirada entre la gente a alguien me ilusione que era a mi, se le acercaron varios chicos a sacarla a bailar y se negó con todos, me acerque y al verme otra vez su rostro se ilumino era obvio a esa altura su agrado conmigo, quizá se sentía segura, y siempre es mejor diablo conocido que por conocer, bailamos otra vez hasta que ya no dimos más, ella lo estaba pasando muy bien.

Lentamente el lugar fue quedando vacío, muchos seguían la fiesta en otro lugar o simplemente se retiraban, y nosotros estábamos cansados con una simple mirada se entendió fuimos por nuestras chaquetas y nos fuimos, despidiéndonos en el camino de uno que otro amigo, fue una caminata de unas 8 cuadras, hablamos mucho, el frío de la noche se sentía, entramos a la casa y con el pasillo a oscuras cada uno apoyado en su puerta nos mirábamos en la penumbra aún hablando en una despedida eterna, no miento me encantaría entrar en su cuarto o que ella entré al mío, luego de un silencio se acerco par darme un beso de despedida pero fue más un abrazo y agradecimiento me pareció extraño, me invito a tomar un café acepte y allí hablamos pelamos a los asistentes de la fiesta de las parejas y de uno que otro profe que apareció.

Nuevamente me agradeció por haber bailado con ella, me parecia extraño que dijera eso como si fuera algo asombroso, pero quizá para ella lo fue, la vi contenta como pocas veces, muchas semanas siempre lucia un semblante demasiado serio triste por momentos, pero esa noche en ese baile ella brillo.


Yo me quede sentado en la silla junto a la pequeña mesa y ella recostada en su cama, como lucia esa cola, reíamos a carcajadas por momentos, hasta nosotros mismos acallábamos las risas para no molestar a las otras habitaciones, (era dulcemente evidente su coqueteo) incluso aquellos silencios incómodos no lo eran, resulta que ese año llego a una habitación una chica que estudiaba enfermería y salió al tema, siempre la visitaba su pololo y se quedaba a veces toda la semana, y era obvio que tenían sexo, sobre todo en las noches ya que ella emitía unos gemidos muy sexys, Cecilia me contó de una vez que entraron juntos al baño al lado de su cuarto y se dieron una ducha juntos, entre risas me contó que escucho ruidos muy extraños y yo le confirmé con los que escuchaba de noche y ella no lo podía creer entre risas, al final eran jóvenes y eran pareja claro lo malo es que distraen a los demás, y tu le pregunte -eres calladita???- Fue mi jugada por un segundo pensé hasta aquí me llego el trasnoche a mi cuarto, pero no, sonrió y me dijo -aveces si aveces no, una mezcla de las dos- , -depende como me traten...-, -A claro depende mucho del otro-, así es...sentencio,  A esa altura ya me había acercado a su cama lo suficiente, se giró en la cama quedando acostada de espaldas, su busto pequeño resalto a pesar de eso, la mire por completo sin disimular nada mi mirada, pero fue como un adiós, sin levantarme de la silla le anuncie mi retiro -creo que mejor me voy a dormir, mira ya van a ser las seis-.


Se sentó en la cama y encamino a la puerta era solo un par de pasos yo podía irme solo, pero no ella me acompaño hasta allí, sin abrir la puerta, las cortinas de ella se movieron un poco, yo creo que fue el trago, no podía ser otra cosa esa es mi explicación razonable para lo que a continuación sucedió, yo me incline para un beso en la mejilla, pero ella tomo con ambas manos mi cara y me beso larga y apasionadamente, en unos primeros segundos abrí mis ojos asombrado, y ella cerraba los suyos, luego me relaje y cerré mis ojos, la abrace por la cintura apretándola contra mi cuerpo atesorando aquel contacto, aquellos segundos en mi disco duro, ni siquiera sabía que hacer con mis manos, por un segundo pensé que tenia que recibir una orden o pedir permiso, el beso se alargo, ahora ern mordidas de labio, lengua con lengua, suspiro con suspiro...

Continuara...





miércoles, 19 de septiembre de 2018

Profundo

Aquella noche aun la recuerdo
Llena de tus gemidos 
Llena de tus fluidos ñ

Y aquella desesperación mía por
Estar lo más profundo posible en ti.


Y tú me mirabas con unos ojos 
Desesperada como si me invitas a entrar aún más.


Tus piernas en mis hombros
Qué delicia aquella noche
Mientras más me mojaba en ti
Y cada embestida era más profunda.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Amo


Amo a aquella mujer que no tiene tapujos
que en la cama o fuera de ella hace lo que le gusta
sin preguntar si "puede" solo lo hace
que explora el cuerpo del otro
como así se deja explorar por completo.