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jueves, 7 de agosto de 2008

Solo la guerra.

Luego de conversar por teléfono con ella por alrededor de un mes, paso el tiempo y nos conocimos en persona...fue un encuentro muy lindo lleno de nervios en un inicio que se fueron disipando con la conversación...nos sentamos en un rincón mientras las personas pasaban a nuestro lado sin tomarnos en cuenta...luego de un combate de miradas, acercamientos mutuos, golpes con palabras que más bien eran caricias y un combate cuerpo a cuerpo que solo se trato de un abrazo casi para despedirnos...el ocaso de esa batalla se tradujo en el mejor desenlace...un beso que dejo dos heridos de amor...un beso cariñoso, apasionado...para decir adiós.

Disipada la bruma del combate pasaría una semana para volver a vernos...esta vez en un café céntrico escondidos del sol y miradas inoportunas, del frío invierno, la conversación era dichosa los soldados esperaban ansiosos de alguna señal del enemigo...pero no tardaron en aparecer los primeros besos de racimo....y las caricias osadas se escabullían mimetizadas con la superficie de su ropa...el ambiente estaba ardiente pero ya era tarde para la lucha...y luego de solo ráfagas de besos la retirada estaba a la vuelta de la esquina...nuevamente una despedida que era eterna ya que las municiones estaban por montones...nuevamente nos separamos con la piel ardiendo y el corazón palpitante de cariño que crecía a raudales y los soldados solo podían hacer todo lo posible para que no se desbordara.

Nuevamente paso una semana esta vez en tierras nuevas...y la noche solo acogía el frío y la niebla del lugar y mi ejercito y el de ella nuevamente se preparaban para ver si se llegaba a un acuerdo mutuo o se desataba el combate...luego de una comida llena de risa el parlamento no parecía decidir por que camino tomar...y nuevamente granadas de caricias explotaban en mis pantalones y mi espalda y yo respondía con caricias mortales por su cuerpo ardiente...cosa que el mio parecía explotar con una caricia más...salimos del lugar y arrinconados en un portal de un edificio decidíamos donde ir...la suerte ya estaba hechada...no había acuerdo....solo la guerra estaba por delante y cada paso que dábamos todos al rededor parecían caer...heridos.




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