domingo, 1 de diciembre de 2019

Ceci 5


Aquella tarde había descubierto el punto débil de ella, su oído, lo que es yo siempre me ha gustado decir cosillas al oído, lo que siento en el momento, lo que planeo en la siguiente jugada o lo que perversamente se me venga a la mente y resulto que ella era una mujer sensible a ellos.

Y allí estábamos ella sobre mi su pelo lago y ondulado me hacia cosquillas cuando caía sobre mi cara, masajeando aquel culo tan deseado por todos, y comencé mis frases...

- Que culo más rico - fue mi primera frase, - mmmm tanto te gusta - fue su respuesta muy sensual que me puso aun mas duro.

Por supuesto es exquisito! y con más fuerza apreté sus nalgas, separandolas y volviéndolas a juntar.

- Que ganas de meterlo todo en tu culo - volvió a gemir con mas pasión y apretándome a su cuerpo.

- Dime más....me susurro al oído...Y yo más me hundía en su cálido cuerpo.

- Que ganas de lamerte toda, quiero lamer tu culo... sus besos en mi cuello me encendieron y ella con fuerza se movía adelante y atrás esos movimientos cortitos como cuando quieren llegar ya al orgasmo.

- Que riiiiicooo.... solto ese grito silenciado podríamos decir....ya que obvio no quería que nadie nos escuchara...

No sé si llego al orgasmo no suelo preguntar eso, pero siguió por unos minutos así mientras mis manos acariciaban su espalda, grandes caderas y pequeños pechos.

Se gano de cucharitas y por atrás se lo puse entero me moví sin frenos hasta lograr rápidamente mi orgasmo, me aferre a ella con fuerzas mientras descargaba cada gota de mi...claro en el famoso condón...

Paso rápido el tiempo no se si nos dormimos pero al despertar rápido me corrió entre risas, ya mañana había clases y ella tenia sagradas su horas de sueño...

Pasaron los días en clases o en la universidad cada cual hacia su vida normal aveces ni nos mirábamos, ni siquiera nos esperábamos para llegar juntos a clase.

Un viernes por la mañana llego tarde a una clase luciendo unas laycras plomas con lineas rojas a los lados, yo creo que muchos allí recién se dieron cuenta del tremendo culo que lucia, por el apuro quedo sentada a mi lado me sonrió y avanzo la clase, allí me dijo al oído que su polerón se le había quedado en la biblioteca que por favor le prestara mi suéter para taparse la cola, yo le respondí...-pero para que si se te ve tan rico- se puso colorada y no me quedo otra que acceder, durante el recreo se me acerco ya con el suyo puesto que no dejaba ver nada a devolver el mío...

-No lo lavo más le dije y sonrío...-no deberías taparte tanto-...dije...me acerque a su oído...-te lo lamería todo- le propuse.. volvió a sonreír y ni colorada se puso...-bueno a la noche hablamos- fue su respuesta.

Aquella noche me deleité, ella allí en cuatro con su cola levantada como la mejor actriz porno entrenada para entregar su cola, disfrute cada lamida, cada susurro y gemido que salia de su boca, mis dedos todo el tiempo solo recorrieron por fuera aquel pequeño y apretado agujero...que se estremecía cada vez que ellos pasaba de un lado a otro o daban pequeños y eternos círculos, -puedo meter uno?- pregunte ella estaba como en trance solo gimió lo que asumí como un sí, así fue como mi indice apenas la primera falange de mi mano derecha, se introducía en aquel lugar tan secreto y prohibido, muy apretado, lo retire y volví a entrar la misma distancia, no quería hacerla sentir ningún dolor...luego de unos minutos era medio dedo, y ella seguía en trance, mi lengua le regalaba caricias a su clítoris y labios que estaban muy jugosos.


Y sin pensar que llegaría a tal, ahora eran dos de mis dedos el indice y el del medio que entraban y salían de su culo, cada vez un poquito más profundo podía sentir en ellos cuando los apretaba...-no aguanto más- dije -te la tengo que meter-...me miró de soslayo -por el culo no...- fue su suplica, me puse el condón y ella no se inmuto, no cambio de pose igual deseaba lo único que nos faltaba...se la metí en si mojada concha pero con el único objetivo de lubricar el condón, deje caer algo de saliva cerca de su culo y la segunda embestida siempre suave y delicada, lenta fue en su culo y tal cual lo imagine me dejo entrar sin problemas...

-Que culo más rico- dije mientras se lo dejé adentro por unos segundos para volver a salir pero no del todo y volver a entrar, -que rico tu culo- volví a repetir, y esta vez se la metí lo más profundo que pude, sus piernas temblaban y gemía suavecito...me calentó tanto aquel espectáculo que las ganas de acabar me inundaron...se la saque completa no quería acabar sin que ella gozara primero me miro nuevamente...-que pasa? quieres acabar?...dale no pares yo ya he acabado no se cuantas veces-...la miré sorprendida era verdad esos gemidos, ese trance era quizá un orgasmo continuo, volví a meterlo suavemente y esta vez no pare, salia hasta casi sacarlo y lo volvía a meter me gusta sentir ese anillo apretando la cabeza de mi sexo...no pasaron muchos minutos y acabe en un tremendo orgasmo sentí como se llenaba de mi leche el condón.

Caí rendido allí en su cama me abrazo...y dio besos en mi pecho...dándome las gracias -has sido el primero por allí y eres fantástico, mi novio es un torpe no sabe nada y no le dejo- me sentí como con una medalla en el pecho y es verdad muchos no saben como entrar por allí la paciencia es un buen arma y hay que sabe usarla...
Pasaron los meses de aquel año nuestros encuentros eran totalmente dependientes de los deseos de ella, yo pocas veces la busque, algunas veces me rechazo otras no, eran jornadas aveces rápidas de 15 a 30 minutos, algunas noches completas, otras se metia en mi pieza por las mañanas y nada más, fue un año redondo, el siguiente fue distinto de vuelta de vacaciones la note mas distante, no hubo sexo, si buena onda, salimos de la universidad, pasaron los años y cada uno hizo su vida, ella con hijos yo igual...nada más que un bello recuerdo y haber estado con uno de los mejores culos de la U.






miércoles, 2 de enero de 2019

Ceci 4


Yo creo que ambos teníamos un tremendo drama en la cabeza y en el cuerpo, ella dormitaba a mi lado por lo que me cuestione aquello, mire el reloj y apenas marcaban las 10 de la noche, la cubrí con una manta mientras yo me sentaba en la cama buscando mi ropa, pero ella levanto la cabeza y pregunto -¿Ya te vas?- ¿Quieres que me quede?-respondí, -Si- respondió y volvió a su posición original, me coloque mi polera y me recosté a su lado y acaricie su espalda por largo tiempo.

De pronto se incorporo y me miro a los ojos, se tomo la cabeza con ambas manos diciendo ¿Qué vamos a hacer?, la mire con cara de pena, angustia no sé, yo solo quería tirar con ella, si lo podíamos repetir sin enredarnos sentimentalmente mucho mejor, pero pensé que si argumentaba aquello iba a perder pan y pedazo, -lo que tu quieras- dije, y en parte era verdad ella tenía todo el poder, yo era un simple peón a sus servicios, -eres muy atractiva y me gustas mucho- dije intentando arreglar algo que pensé estaba mal, -tu igual me gustas- respondía mi frase acariciando mi brazo que abrazaba su cintura.

-Primero, esto no lo tiene que saber nadie- me miro profundamente a los ojos, -por supuesto que nadie- besé su hombro como señal de juramento, ella busco mi boca y nos besamos apasionadamente, me acomodé a su lado boca a boca para seguir con aquel beso, mientras mis manos acariciaban su culo, y una de mis manos sus labios allí abajo, mi erección enorme ya necesitaba una caricia tomé su mano y la llevé allí, -apretame- le susurré, y así lo hizo, me apretó con fuerza primero la base luego en el centro y finalmente la punta de mi miembro, que a esas alturas solo quería dos cosas, o que me la comiera con su boca o que se la metiera por donde ella quisiera, nuevamente busque un preservativo, pero lo dejé en mi mano, puse mi sexo entre sus piernas y comencé a frotarlo contra sus labios sin la intención de meterla, solo de acariciar y estimular su clítoris, como gemía despacito eso más me mataba.


Me salí de allí y comencé a bajar primero besando sus pechos pequeños y sus oscuros pezones y así mas y mas abajo, ella entendió a donde iba y así como yo bajaba ella subía lo que le daba la cama, fuimos girando hasta que quedamos en un perfecto 69, ella sobre mi, una delicia nuevamente acariciar su culo separar sus cachetes y ver su bello ano, mi lengua se perdía entre sus labios en búsqueda de su pequeño botón dorado, ella jugaba delicadamente y aveces con fuerza con mi sexo que no perdía fuerza, llego un momento que ella se levanto como sentándose en mi cara, yo feliz con aquello , podía escuchar sus gemidos y susurros que no lograba entender, de un pequeño salto quedo de pie al lado de la cama y se volvió a colocar sobre mi ahora sexo contra sexo, le mostré el preservativo y me dio unos segundos para colocarlo, ya enfundado ella se volvió a ganar sobre mi y se la metió toda dentro que placer, que calor de ese cuerpo, la agarre de la cola y la hice caer sobre mi pecho, -que culo mas rico tienes- le susurre al oído, y fue como abrir una puerta a su fantasía, -dime más- dijo mirándome a los ojos de golpe mientras parecía que me apretaba con su concha.

Continuará...