Mientras no me mirabas mis miradas se dirigían directo a tus tetas, enormes ocultas bajo tus ropas, quizá te sentías acomplejada por aquello, pero estoy seguro que no, por que las lucias como tu mejor atributo, en esta etapa debía surgir mi fascinación adolescente por los pechos grandes, que luego desapareció un tanto por las colas, como olvidar aquel incidente donde llegue a saltar de jubilo, al ingresar por la puerta de atrás de la casa, y al pasar por la ventana de tu cuarto, que tenia las cortinas abiertas, verte solo en ropa interior, era blanca por completo con lindos encajes, y tus manos detrás de tu cabeza...basto un par de segundos que duraba cruzar tu ventana, tu no hiciste nada, ni te sobresaltaste, quizá si me detenía a verte no hubieses dicho nada, y hubieses terminado de desnudarte.

Que decir de aquellos veranos en la playa, cuando en grupo nos apoderábamos de un sector de la playa y yo simulando dormir tirado en mi toalla te espiaba con mis ojos apenas entre abiertos, deseando tocar con mis manos aquel suave traje de baño, nunca supe por que no usabas bikini, y luego era el retorno a la casa en la playa y turnarnos para ocupar la ducha, yo siempre esperaba que tu pasaras primero, solo para verte salir solo envuelta en toallas esperando que el viento o algún accidente te la quitara, pero nunca ocurrió, pero igual admiraba tu poco pudor y aguantar no solo mi mirada.
Pasaron pocos años para que vivieras en casas de mis padres, por estudios, que decir de mi felicidad, más aún cuando por las tardes te ibas a mi cuarto a hacerme compañía, cuando menos lo esperaba y mi vista que decir, estoy seguro que sabias de mi debilidad por que llegabas escotada o te ganabas de tal forma que resaltaban, que decir a esas alturas eras la reina de mis "pajas" nocturnas, matutinas, de medio día y de media tarde, llegue a espiar en tu ropa interior, obvio la limpia, olorosandola y sintiendo su suavidad, tanto la de arriba como la de abajo, la más lejos que llegue fue espiarte atravez de la cerradura de la puerta del baño, pude ver solamente tus piernas, y tu cola nada más me quede con las ganas de ver más, y por más que trate por la ranura que separaba tu cuarto del mio, por aquella nunca vi nada solo sombras.

No se si nuestra diferencia de edad tu mayor a mi o el simple y desolador destino de ser parientes directos hacia que todo quedara allí en la invisible frontera de lo imposible, pero al parecer ambos queríamos ir más allá, recuerdo esa noche mientras veíamos una películas solos en el living de la casa, sentados muy juntos, y no se como comenzamos a jugar, forcejeando con nuestros brazos y manos, que mi antebrazo comenzó a rozar tus pechos tus manos mi sexo erecto y firme ya con el solo estimulo de estar al lado tuyo e imaginar hasta donde podíamos llegar, el silencio nos detuvo, no queríamos llamar la atención, tus manos se quedaron allí, tocándome, mi corazón parecía que estaba corriendo la maratón, mi pantalón de buzo te ayudaba a tocarme, mi mano derecha la más cómoda para la posición, hacia lo mismo sobre tus ropas, y note que no tenias sostén, nuestras miradas completamente complices, se unían silenciosas, mi boca seca, tragaba solo aire, quería que tus manos fueran por debajo de mi ropa, tu mano derecha leyó mi mente y lo hiciste, y tu pequeña y helada mano atrapó mi miembro erecto, te mordiste el labio, y sacaste tu lengua, un leve murmullo salio de tu boca, como haciéndome saber que lo que tocabas te gustaba, con tu mano izquierda tomaste mi mano derecha y la metiste bajo tus ropas, y por fin eran mías aquellas tan anheladas tetas, eran suaves, blandas (me las imaginaba más tersas) y tus pezones pequeños pero duros, de allá para acá corría mi mano por tus pechos, como liberadas de su prisión, tu mano seguía allí, levante tus ropas quería verlas, si eran hermmosas, que ganas de besarlas, lamerlas, pero el lugar no nos dejaba más que lo que estábamos haciendo ya que si alguien entraba era fácil retirar alas manos y como si nada.
Ya era tarde, seguir allí despertaría sospechas y se acercaba la hora del rutinario ida al baño de mi padre a esas horas y seria muy notorio estar allí, ella igual quería mirar, tiro de mi pantalón y vio mi morad glande brillante, que rico, salio de tu boca, diste un pequeño salto en el sillón soltándome, quedaste sentada en el borde yo me asuste pensando que quizá alguien vendría pero no era nadie,
me iré a acostar dijiste, me miraste, sonreí, nuevamente con tu mano más cercana abriste mi pantalón, te inclinaste rápido sobre mi y tu boca caliente y húmeda se trago mi pene, lo apretaste con tu boca, pude sentir tu lengua, luego lo succionaste con tal fuerza que me hiciste doler, hundiste nuevamente tu cabeza en mi entrepierna metiéndolo aún más en tu boca, para soltarlo lentamente, te sentaste, sonreíste, pasaste tu dedo por tu boca, como recogiendo algo de saliva, me diste un beso en la mejilla de buenas noches y te fuiste, lamentablemente dormías en el cuarto de mi hermana, y yo con mi hermano, apenas pude entre al baño, mire mi miembro adolecente, que parecía sonriente, fue quizá la paja más rápida del mundo récord mundial seguro, suspirando frente al espejo, que será de mi mañana me preguntaba, y toda el stigma de ser algo prohibido cayó sobre mi, pero era algo divertido, emocionante, caliente y prohibido, lo mejor...