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miércoles, 31 de julio de 2013

Accidentes


Tengo la suerte de haber tenido profesoras muy guapas en casi toda mi carrera de estudiante, desde muy niño incluso en la universidad, sin duda que la etapa donde las hormonas comienzan a surtir efecto en nuestros cuerpos y mentes es la edad más complicada, y donde más se agradece tener profesoras agraciadas física y psicológicamente, no sacamos nada con tener profesoras pinturitas si son un plomo desde que entran a la sala y se retiran, uno siempre recuerda con cariño aquellas que con algo de criterio nos trataban bien y se le devolvía de la misma forma portándonos bien con ella para que su clase fuera amena, entretenida y fuera rápida...algunas de ellas parecía incluso que las horas pasaban volando.

Una de estas profesoras era la de arte, en el liceo a un paso de la universidad, me guardare su nombre por respeto, su clase por todos era muy esperada por varias cosas, hay que ser muy quitado a las manualidades para odiar una clase de arte, eran relajadas, hacías lo que te gustaba aunque no siempre, y que mejor con una profesora, linda, que supervisaba el trabajo de puesto en puesto, serían finales de año cuando el verano ya se acercaba, hacia calor en la sala, todos la querían a ella por su aire casi angelical, pero ese día llego con una tenida que muchos la desconocimos, una polerita muy escotada y algo suelta, con un gran escote que sin dejar ver nada ver más que su cuello era ya llamativo, y sin ser muy generosa de busto este pasaba casi desapercibido, en conversaciones entre compañeros la gran mayoría coincidía en que su mejor dote era su trasero y era verdad cuando llegaba con pantalones todos sufríamos....era un liceo de solo hombres así que espero que lo entiendan.

Resulta que dadas las indicaciones cada uno comenzó a trabajar en su puesto, no recuerdo exactamente el trabajo pero era, y comenzó a dar vueltas por los puestos una y otra vez, hasta que le llamo la atención mi trabajo y se inclino sobre mi escritorio, y fue mera casualidad apenas se inclino mi mirada estaba fija en el vació cuando aparece frente a mi su escote y grata sorpresa, su escote se abrió permitiéndome ver con toda claridad una de sus tetas, que colgaba como fruta madura, aguante la respiración mientras ella me hablo y mi mirada busco lo que ella me indicaba en mi escritorio tomó mi lápiz...de grafito...y comenzó a dar líneas sobre mi trabajo, poco a poco mis compañeros comenzaron a acercarse y a rodearme, obviamente no era yo el centro de atención para ellos si no más bien el generoso escote de ella, no tardaron en surgir risitas y bromas, "que lindo"..."que hermoso"...supuestamente referidos a mi trabajo pero eran para su escote y sus tetas que yo ya no podía ver, hubiese sido muy descarado verlo, ella inmutable continuo unos minutos más en mi trabajo y luego se retiro al notar que ya eran muchos los que estaban allí...casi sudando quedé mirando mi trabajo y sus lineas que encausaban mi trabajo..

Ella continuó inclinándose sobre otros trabajos despertando inmediatamente el rumor y la risa de muchos, como es una clase relajada y donde la risa es común ella nunca se dio por enterada..o es lo que creo, quizá lo hizo a plena conciencia, pero por un momento me dio algo de pena y lástima por ella con ganas de advertirle lo que sucedía...si lo hubiese hecho de seguro pagaba las consecuencias en el recreo...

2 comentarios:

  1. Quien no se a fijado alguna vez
    en la maestra, profesora o vecina
    quizás, no creo que ella lo ubiera hecho
    a drede, los adolescentes suelen imaginar
    cosas que hasta reales las convierten..
    Linda historia y recuerdo..

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    Respuestas
    1. Gracias Claribel fue un flash que recordé hace unos días...siempre es grato hacerlo..cariños

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