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miércoles, 30 de junio de 2010

Aquellas noches


 Extraño aquellas noches en que salíamos a bailar, recuerdas?, me imaginaba, por que en verdad nunca llegábamos al lugar precisamente para bailar y tomarnos un trago, siempre en el camino surgía la otra sugerencia, nos vamos a bailar o nos vamos al motel?...solo bastaba esa propuesta para que sonriente me miraras picarona y era como decirme que "si" sin decir lo ni siquiera con un movimiento de tu cabeza, comprábamos algunas galletitas y algo para beber y nuestro Pub o sala de Baile estaba a minutos, claro que se transformaba en una gran cama, en un cuarto pequeño pero acogedor.

Extraño precisamente esos encuentros maratónicos donde  lo hacíamos 4 o 5 veces antes de quedarnos dormidos, rendidos el uno junto al otro, sintiendo nuestro calor, para despertarnos por la mañana y hacerlo otras dos veces antes de darnos una ducha y salir radiantes por la mañana o antes de las 12 del día,  creo que pasamos por todas las habitaciones de aquel motel, desde la más pequeña cuando íbamos rápido por un par de horas, a la más grande y arreglada para pasar la noche, cuando nos reíamos de los gemidos de las chicas de los cuartos vecinos, y cuando les hacíamos competencia a uno que otra pareja a ver quien metía más ruido, o aveces cuando lo encontrábamos repleto que rabia, y nos hacían esperar en aquella salita, aveces se juntaban varias parejas que vergüenza imaginabas encontrarte con algún conocido o con tu papá jaja,  simplemente nos íbamos a otro cercano cuando veíamos que la demora era demasiada.

Lo pasamos bien no me quejo, y Si me gustaría nuevamente ir, contigo obvio, a recordar nuestras aventuras, a ver como ha cambiado nuestro cuerpo, jaja que tal  el estado físico, en fin, pero por sobre todo lo mejor seria tu compañía, la suavidad de tu piel, el sabor de tus besos, tu mirada "eléctrica",  y mi cortocircuito jaja....dime que si y nos juntamos ya?...nos vemos.


3 comentarios:

  1. Sólo fui un par de veces a un motel de estos a los que se va a follar. Recuerdo que la cama estaba empotrada entre dos paredes y un techo cubiertos completamente de espejos. Era de lo más excitante poder ver los movimientos de ambos desde cualquier ángulo.


    Un beso,
    Pecosa.

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