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martes, 22 de junio de 2010

Buscando empleada

Tengo muy buenos recuerdos de empleadas pero no de mi casa (nunca las tuve), fue de estudiante universitario a la ciudad donde me traslade para aquello, en la casa donde arrendaba un cuarto pasaron varias de ellas, lindas, feas, gordas, flacas, alegres, amargadas, de todo lo que uno pudiera imaginarce, también aquellas estupendas con unos cuerpazos pero con unas caras hay no más, como diríamos por acá, siempre duraban poco no sé la verdad porque, quizá eran muy exigentes con ellas que debían estar practicamente las 24 horas en casa (puertas adentro) pero hubieron dos que me encantaron de sobre manera.

Extrañamente la primera de ellas no era muy agraciada de rostro pero irradiaba una sensualidad que la primera vez que la ví y cruzamos miradas, en ella le dije que quería tirar con ella, su cuerpo delgado su caminar exquisito y su culo de verdad hecho a  mano me sedujeron, por momentos pensaba pero como puede estar acá esta mujer con tremendo culo...y hay estaba para contemplarla, pero no por mucho tiempo. Al poco tiempo comencé a hablar con ella, que alojaba en un cuarto apegado al mio, en una serie de cuartos externos a la casa con vista al patio, ella muy tímida en las primeras conversaciones de "pasillo" pero al fin y al cabo estaba tentando la cosa, varias veces me sorprendió mirándole la cola mientras tendía la ropa en el patio cosa que me sobresaltaba por momentos pero que ella termino aceptando con dulces sonrisas de complicidad y la gota que rebalso el vaso fue un fin de semana, que mientras tendía la ropa justo en frente de mi ventana colgó sus diminutas tanguitas colales o como se les llame.... solo quería verlas puestas y obviamente sacarlas.

Era abril y el calor en esa ciudad aún era intenso por las tardes, por lo que mi cuarto casi siempre estaba con la puerta entre abierta hasta muy tarde, fue así como una tarde de tantas cuando ya el sol se comenzaba a poner temprano, me hablo por la puerta, inmediatamente le abrí para que pasara y aunque no tenia mucho que ofrecerle le pedí que se sentara en mi cama, (imaginen un cuarto pequeño con una cama, escritorio y silla y eso seria) hablamos largamente como viejos amigos de la vida y la muerte, del tiempo, del calor, de nuestras familias en fin...todo muy grato, era como una primera cita y como todo caballero era obvio que nada pasaría en ella, la dejaría para la próxima si es que se repetía, reímos a  mas no poder  con nuestras historias, pero ya era tarde y debíamos dormir, un beso de despedida, una mirada más a su cola mientras se dirigía a la puerta y la sonrisa de aquella velada no me dejo estudiar más así que a tratar de dormir, pero solo el hecho de saber que estaba a una delgada pared de mi me tenia desesperado.

Sorpresa grande fue la mía que al otro día nuevamente al atardecer se apareció por mi cuarto y nuevamente hablamos, esta vez de nuestras parejas si!! ambos teníamos pareja pero la conversación poco a poco fue derivando a temas sexuales de nuestras vidas, que que lugar más loco lo has hecho?, que cuantas parejas? que la primera vez, y cada vez más intimas las preguntas y las respuestas, en mi pensaba que estaba todo bien encaminado "pienso que si se tocan estos temas es por que algo se quiere el uno del otro no?, mi corazón latía como sin frenos bajando una cuesta cada vez más rápido, y le pregunto...y tus besos, como son?....ricos responde,...sonriente digo, enserio? un pequeño y tenso silencio entre los dos, una mirada de complices totalmente nos unió y solo le digo...tendré que probarlos antes de que te marches... la sonrisa no se le quitaba de el rostro y sus mejillas rojas, quizá evidenciaban algo de vergüenza o calor!!, me acerque a ella que estaba ya a un metro de mi en mi cama sentada, no nos quitamos la vista de los ojos, y probé sus besos...realmente  ricos...húmedos, calientes con su lengua nada tímida, mis manos no avanzaron, las de ellas si, llegaron a mis rodillas al inclinarse sobre mi...lamentablemente ya era tarde no había que levantar sospechas en la dueña de casa, nos pusimos de pie mirando la hora, me acerque para abrazarla, se dejo tranquilamente entregandoce a mis brazos, mis manos quisieron llegar lo mas abajo posible, pero no quería que pensara que era un atrevido...me beso antes de despedirce apretando su cuerpo contra el mio, (luego supe que noto mi erección bajo mis pantalones ), se giro con tal gracias que parecía una bailarina de ballet, metió su mano en el bolsillo trasero de sus jeans y murmuro... hasta mañana...

Ni siquiera una rendija o un hoyito en dicha pared me permitía disfrutar de ella fisgoneandola, al sentir sus pasos por su cuarto, desnudandoce...y  durmiendo solo con una polerita como me confeso, esa noche no aguante y me tuve que dar una gran paja  para poder dormir tranquilo y relajado....

Continuara...

4 comentarios:

  1. Que ricas y provechosas suelen ser esas conversaciones.

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  2. ¡Por supuesto que había que pajearse! Yo he tenido que hacer lo mismo en casos de conversaciones calientes que he tenido por teléfono o internet. ¡Ni hablar si me pasa teniendo a la persona al lado! Y si no me la puedo follar, te aseguro que le meto mano como mínimo, aunque luego sería fatal tener que parar...
    Uff, qué difícil es controlar la calentura, dios...

    Pecosa.

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  3. KE relatos ke tienes...... mucha inspiracion. muchas aventuras y mucha calentura joer.....me imagino un hombre caliente, sudando , uffff y sin nadie ke lo contenga..... eres chileno misch de que parte de este bello pais si se puede saber?? te seguire leyendo bonito.

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  4. Gracias Juank toda la razon esas conersacones son únicas.

    Pecosa...tienes razón minimo meter mano pero como nos detenemos después sería casi imposible

    anonimo-, gracias por tus palabras me motivan a continuar escribiendo

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