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jueves, 1 de noviembre de 2012

Fisgón...yo?



Bueno si pero en una etapa de mi vida aquella de cabro espinillento, mis primeras andansas fueron en casa de mis papás acuerdo me que mi madre que dentro de todas las cosas que hace es costurera, llegaban niñas colegialas algo mayores que yo a arreglarse los famosos y ya en el olvido jumper, las atendía en el living donde las hacía probarse sus atuendos para ajustarlos, allí yo me aprovechaba para mirar por la cortina a una que otra incauta, no vi mucho a lo más recuerdo algún calzón blanco y lindas piernas, nada más, pero para miera muy adrenalínico recuerdo.
Luego paso mucho tiempo en que al no ver nada desistí de aquello y ahora que estoy acá en casa de mis padres, recuerdo que la pieza de nosotros mi hermano y yo era la del fondo, a tres casas de acá se veía una ventanita de una casa en un segundo piso, se veía luz pero nunca se notaba movimiento hasta que una noche le hice guardia, incluso con el zoom de una cámara que teníamos, y pude divisar a una mujer era una vecina que por lo demás era muy atractiva, generosa de curvas y muy alegré por momentos muy coqueta y con fuerte tendencia a las bromas de doble sentido, a mi me atraía por su busto grande y su cola que lucia muy a menudo y disfrutaba cada vez que la veía pasar por la calle, resulto que era ella la mujer que mis ojos comenzaron a espiar, aveces cerraba bien la cortina y solo divisaba sobras sin sentido, pero en otras como que se olvidaba de ellas y la podía distinguir claramente como hacía la cama, su pelo rubio, y su figura, luego de hacer la cama notaba como se tomaba el pelo se sacaba la ropa y allí mi corazón a mil, podía disfrutar de la vista de sus pechos grandes y oscuro pezón...sin duda en mi poca experiencia de fisgón fue la mejor.
Luego cuando en casa vivieron dos primas, volví  a caer en tentación, intente infructuosamente de despejar algún recoveco en la pared para poder espiar pero lo único que podía ver eran sombras y partes del cuerpo que no podía diferenciar, pero una vez una de ellas la que me gustaba más, una tarde se fue a la ducha y por pura curiosidad dije voy  a  mirar por la cerradura, aún con gente en la casa me acerque y me agache para dar un vistazo y con tanta suerte que justo al mirar ella estaba saliendo de la ducha, su piel algo tostada pero su trasero blanco como talco, y hay que ser francos pucha que ayudan en algunos casos el pantalón...nada atractivo pude ver, claro lo mejor de ella era su busto...para mi gusto enorme, pero no podía verlos no me daba el ángulo para verlo, así que defraudado en cierto grado pero con la adrenalina a borbotones, haciendo memoria creo que fue el último intento de dármelas de fisgón, pero como se dice la oportunidad hace al ladrón creo que no se me presento nunca más alguna oportunidad de la cual aprovecharme...siempre e pensado que si viviera en un edificio no tardaría mucho en comprarme un telescopio o algo parecido para darle una mirada a la ciudad y sus ventanas, para descubrir que hace la gente y su vida privada.
Ahora lo cuento como anécdota de aquellos años juveniles y llenos de curiosidad por la mujer, pero hoy en día no me sentiría para nada orgulloso de hacer algo así, creo que ni siquiera lo contaría en este medio creo que no corresponde y salvo que sea algo a propósito y sea inevitable no ver o echar una ojeada.

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