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jueves, 23 de agosto de 2007

Parque nacional...


Tuve la suerte de visitar o estar mejor dicho en un parque nacional, por un mes, acompañando a mi hermana por aquellos años que trabajaba como guía turística, le facilitaron una cabaña sola para ella y yo fui a acompañarla, el lugar maravilloso, lleno de vida, naturaleza virgen, un edén.

Paso el tiempo y comenzó la temporada alta cada día llegaban más turistas e incluso yo fui guia de un par de excursiones...pero la historia va por otro lado, los guarda parques era una pareja joven, que nos abrió las puertas de su casa para ir a pasar algunas noches, los dos niños de ellos eran un amor y de verdad crecer en ese ambiente creo que pocas personas tienen esa oportunidad, la esposa de el es la protagonista, era una mujer bajita morena, delgada y con un muy buen estado fisco, por lo menos en las caminatas con las que compartí lo demostró.

Durante una semana ella quedo sola con sus hijos, su esposo bajo a la ciudad a reuniones de gobierno entre otras cosas, con mi hermana debíamos caminar entre el bosque al rededor de 4 kilómetros por la mañana para llegar al centro de informaciones y la casa de los guarda parques, para iniciar la jornada, como yo no era empleado me daba vueltas por todo el lugar y siempre atento a ayudar y esa semana me acerque bastante a la casa para ver que podía hacer en que colaborar.

Ella era muy simpática, tenia una sonrisa y unas margaritas que se le formaban en sus mejillas muy lindas, me hablaba mucho y me decía lo maduro que era para mi edad, creo que tenia 18 años, y me comparaba con un sobrino de mi misma edad, yo sonreía tímidamente ante sus palabras mientras mi mirada aprovechaba cualquier descuido de sus ojos para mirar su cuerpo.

Un día de esa semana llegue temprano, jugué un rato con sus hijos y ella se admiraba de mi paciencia con ellos, me acerque a la puerta de la casa y vi que estaba haciendo aseo, la ayude con algunos mueble, pero algo note distinto, su ropa era más ligera, y su manera de pararse y caminar todo era más coqueto, por segundos se quedaba mirándome en silencio, yo le respondía con el mismo silencio pero siempre saltaba una palabra para iniciar una conversación, de tanto dar vueltas yo sentado en el brazo de un sillón ella quedo a menos de un metro de mi, así sentado ella quedaba unos pocos centímetros más alta que mi, me puso la mano en un hombro algo intento decirme, pero su rostro cambio de color, enrojecido quizá por que intento amagado de su parte, segundos después mi hermana apareció en el camino a esa casa a hacer una consulta, ya que la radio de la casa estaba apagada...


Reconozco que a esa edad aún era muy "inocente", ingenuo quizá, tonto para otros y otros epítetos que aquí no diré jaja, bueno así era yo a esa edad, me daba cuenta tarde de las cosas, quizá aún lo haga, no sé.

1 comentario:

  1. Déjalo en ingenuo, yo todavía soy así, o me dicen las cosas claras o no me entero.

    Me alegro de que te gustara lo que escribí, me das ánimos para seguir recordando momentos...

    Cuídate tú también

    Besos desde Plutón

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